martes, 5 de junio de 2018

Trump iguala en 16 meses el número de ataques con drones en Yemen ordenados por Obama en ocho años

EEUU ha multiplicado por cinco o por seis, dependiendo de las estimaciones escogidas, el ritmo de los bombardeos en Yemen respecto a su predecesor. Bajo la presidencia de Donald Trump, EEUU ha lanzado 154 ataques aéreos, a una media de 9,6 ataques al mes.

Desde que Donald Trump asumió la presidencia, EEUU ha lanzado 174 ataques aéreos sobre Al Qaeda en Yemen. EFE
Donald Trump ha disparado el número de bombardeos aéreos contra Al Qaeda en Yemen. El Pentágono ha confirmado recientemente que entre enero y abril de 2018, Estados Unidos llevó a cabo 27 ataques contra el grupo terrorista.
Junto a los 127 del año anterior, los bombardeos ordenados bajo la Administración Trump en Yemen suman en total 154. Obama, por su parte, ordenó durante sus ocho años de mandato entre 154 y 174 ataques aéreos en el país, según los datos recogidos por el Bureau of Investigative Journalism. En consecuencia, Trump ha multiplicado por cinco o por seis –dependiendo de las estimaciones escogidas–, el ritmo de los bombardeos ordenados por Obama.
A diferencia de su predecesor, Trump ha delegado la guerra contra el terrorismo en sus generales, que ya no necesitan autorización directa del presidente para lanzar ataques. "Hemos dado al Ejército total autorización y eso es lo que están haciendo. Por eso han sido tan exitosos últimamente",  declaró el presidente en abril del año pasado tras el lanzamiento en Afganistán de la bomba no nuclear más potente de EEUU.


La entrada de Trump en Yemen empezó de la peor manera posible. Durante una operación de las fuerzas especiales a los pocos días de su nombramiento, el soldado Ryan Owens perdió la vida. Esa "total autorización" de Trump al Ejército le sirvió de coartada para quitarse responsabilidad por la muerte de Owens. "Esto era algo que ellos querían hacer. Los generales, que son muy respetados, vinieron a verme y me explicaron lo que querían hacer... Y perdieron a Ryan".
Estados Unidos lanzó su primer ataque con drones en Yemen en el año 2002. Tan solo unos meses después del 11-S, Bush autorizó el bombardeo, que iba dirigido contra Qaed Salim Sinan al Harethi, líder de la rama de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP) y presunto cerebro del atentado contra el buque estadounidense USS Cole en el que murieron 17 soldados en Yemen en el año 2000. Un misil Hellfire impactó contra el vehículo en el que viajaba Harethi y mató también a sus cinco acompañantes, entre ellos el estadounidense Kamal Derwish.
Ha sido una bombona de gas que ha explotado en el vehículo de Harethi, aseguró el Gobierno de Yemen. Pronto se filtró en Washington que se trataba de un ataque por un dron de la CIA. Aun así, las autoridades estadounidenses no confirmaron su autoría. "Sería algo muy bueno que [Harethi] estuviese fuera de combate", afirmó el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, cuando se le preguntó sobre el ataque.
Desde entonces, no volvió a haber ninguna información sobre ataques con drones en Yemen. Pero algo cambió en 2009 bajo las órdenes de Obama. Tras varios intentos de atentado contra EEUU que llevaban directamente a AQAP, EEUU reactivó su campaña.
Entre estos intentos de la organización terrorista destaca la bomba que escondía Umar Farouk Abdulmutallab, y que finalmente no explotó, el día de Navidad de 2009 en un vuelo entre Ámsterdam y Detroit. Un año después, una pista de los servicios de inteligencia saudíes permitió a las autoridades británicas identificar unos artefactos explosivos escondidos en cartuchos de tinta enviados desde Saná, la capital yemení.

"Seguiremos diciendo que las bombas son nuestras"

Obama reactivó el programa de ataques, pero siguió haciéndose en secreto. "Seguiremos diciendo que las bombas son nuestras, no vuestras", afirmó el presidente Salé al general Petraeus en una reunión celebrada en 2010 según un cable diplomático difundido por Wikileaks. En el mismo encuentro, el viceprimer ministro yemení, Rashad al Alimi, reconoció que acababa de "mentir" al Parlamento al decir que las bombas eran de fabricación estadounidense, pero lanzadas por Yemen.
Poco después, Yemen cambió de postura y reconoció los ataques estadounidenses. No solo eso, sino que el sucesor del presidente Salé, Abd Rabbuh Mansur al-Hadi, alabó en 2012 dichos ataques por su elevada precisión. "Tecnológicamente, el dron es más avanzado que el cerebro humano", afirmó. Ese mismo año, Obama autorizó los llamados 'signature strikes', ataques dirigidos contra personas sospechosas de llevar a cabo una actividad terrorista, a pesar de no saber quiénes son.
A finales de 2013, esos aparatos estadounidenses "más avanzados que el cerebro humano" atacaron por error una boda y mataron a unos 15 civiles. EEUU pensaba que aquello era un convoy de Al Qaeda. Días después, el Parlamento yemení aprobó una resolución no vinculante pidiendo el final de los ataques aéreos de EEUU. Pero el Gobierno seguía defendiéndolos: "Son un mal necesario y un asunto muy limitado", señaló el ministro de Exteriores de Yemen. Con Trump ya no parece que los ataques sean un "asunto limitado".
El número de víctimas civiles a causa de los bombardeos no está claro.  De acuerdo con los datos del Bureau of Investigative Journalism esta cifra oscila entre 84 y 134, la inmensa mayoría bajo la Administración de Obama (80-117).
AQAP es la rama más poderosa de Al Qaeda y, según un informe de la ONU publicado en enero, "continúa organizando ataques en el exterior". Acosado por los ataques aéreos, la rama de la organización terrorista acaba de estrenar un nuevo medio de propaganda, Al Badr Media Foundation.
El 24 de mayo, tan solo un día después de su creación, el primer mensaje de Al Badr consistía en una recopilación de consejos lanzados por Muhannad Ghallab, uno de los portavoces de la organización terrorista, para evitar los drones estadounidenses y otras medidas de seguridad. Casualmente, el propio Ghallab murió en un ataque de un dron de EEUU en 2015.

miércoles, 16 de mayo de 2018

“Israel está masacrando con munición real a población palestina desarmada”

"Como en Gaza no pueden ser operados porque requieren de cirugías muy complejas, se está teniendo que amputar a muchos de los heridos", denuncia la directora ejecutiva de la UNRWA en España. A su juicio, la comunidad internacional "debería obligar a Israel al levantamiento del bloqueo porque es una violación de los derechos humanos"

Desde que el pasado 30 de marzo comenzaran en la franja de Gaza las protestas contra la instalación de la embajada estadounidense en Jerusalén, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) ha contabilizado 108 muertes, 58 solo este lunes. La agencia que en España dirige Raquel Martí ha alertado, además, de que los hospitales de la Franja de Gaza "tienen menos de una semana de reservas para continuar con sus operaciones". Muere una bebé en Gaza por inhalación de gases lacrimógenos lanzados por Israel

Raquel Martí, en el centro, en un colegio palestino administrado por la UNRWA.


¿Cuál es en este momento la situación por la que atraviesa la población de Gaza?
En el día de ayer [por el lunes] según el Ministerio de Salud de Gaza hubo 58 muertos, entre ellos seis menores. Esta noche, además, entre esos 58 ha habido un bebé de ocho meses que ha fallecido por inhalación de gases lacrimógenos. Es un balance altísimo de muertes, solo comparable a la ofensiva de 2014. Además, ayer hubo 2.700 heridos, de los cuales más de 200 son niños. También un paramédico murió ayer, hay 17 sanitarios y 12 periodistas heridos. Más de la mitad de los heridos tienen lesiones causadas por munición real y estas se han producido mayoritariamente en piernas y rodillas. Son heridas gravísimas. Los médicos hablan incluso de balas explosivas que están destrozando huesos y ligamentos. Como en Gaza no pueden ser operados porque requieren de cirugías muy complejas, se está teniendo que amputar a muchos de los heridos. Hay bastantes jóvenes y niños que desgraciadamente han tenido que ser amputados.
¿De qué manera afecta a la población palestina la inauguración de una embajada estadounidense en Jerusalén? 
Es una forma más de decirles que la comunidad internacional no está haciendo nada por reconocer sus derechos y por protegerles. Y que, además, no está haciendo nada por solucionar el conflicto que dura ya más de 50 años. La comunidad internacional ha fracasado una y otra vez en darles una solución. El llevar la embajada a Jerusalén es meramente simbólico. Realmente no cambia nada para la población que vive en Jerusalén porque Israel ya considera que Jerusalén está anexionada aunque nosotros –la ONU– consideramos que está ocupada. Esto significa que los árabes o palestinos de Jerusalén son ciudadanos de segunda, han perdido su residencia y han pasado a ser extranjeros. Significa que tienen muchos menos servicios que la población israelí, que pagan muchos más impuestos pero no reciben contraprestaciones, que tienen problemas para acceder a la educación, no se les permite construir… Su situación no va a cambiar, va a ser la misma, pero es un hecho muy simbólico que hayan perdido el respaldo de EEUU y que este país ha decidido reconocer a Jerusalén como capital de Israel y de esta manera romper cualquier proceso de paz. Dastis condena la "fuerza desproporcionada" de Israel en la frontera de Gaza: "Es absolutamente inaceptable"
A la hora de utilizar su artillería Israel argumenta que a raíz de la inauguración de esta embajada ha habido protestas violentas por parte de los palestinos en Gaza. ¿Es así?
Bueno, depende de lo que llamamos violento. Si violento es ir con un tirachinas y lanzar piedras contra tanques israelíes y soldados absolutamente armados, entonces sí estamos hablando de violencia. Si quemar ruedas en la frontera para evitar que los francotiradores puedan acertar en sus tiros y matar a población que se está manifestando en la frontera es violencia… Realmente lo que se ve en las imágenes que están sacando todos los medios de comunicación es población pacífica que se está manifestando en la frontera. Sí se ven jóvenes con tirachinas o quemando neumáticos. Pero no hay datos de que se haya producido ningún incidente violento en la frontera. Es población desarmada a la que se está masacrando con munición real. 
¿Cuáles son las necesidades más urgentes de esta población gazatí?
Ahora mismo los hospitales están pidiendo que se abra la frontera egipcia para poder evacuar a aquellos heridos que necesitan cirugías y no pueden ser operados dentro de Gaza. Están pidiendo también esa apertura para poder introducir medicamentos porque no hay suministros médicos dentro de la franja de Gaza. Más del 60% de los medicamentos están fuera de stock. Con el número tan elevado de heridos que ha habido en estos días realmente se han quedado sin medicinas. Por otro lado es esencial el tema psicológico. La población de Gaza está absolutamente traumatizada por la situación, sobre todo en el caso de los niños. Están viendo cómo sus padres o hermanos están siendo masacrados y constantemente reviven lo que vivieron en 2014. Necesitan tratamiento psicológico y alimentos. Durante las manifestaciones los palestinos han quemado Kerem Shalom, que es uno de los pasos fronterizas. La ONU ha alertado de que como no se abra en un mes se van a quedar sin alimentos en la franja de Gaza y en siete días se van a quedar sin productos lácteos. 
¿Cuál está siendo el papel de la Unión Europea ante esta crisis? 
La UE sí que ha protestado por ese traslado de la embajada. Desde luego no están de acuerdo. Y sí que esta mañana estamos viendo comunicados condenando el uso desproporcionado de la fuerza sobre la población de Gaza. Creo que también ha habido un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores español.
Pero ante la situación que vive Gaza, ¿se debería hacer algo más que condenar?
Se debería obligar a Israel al levantamiento del bloqueo porque es una violación de los derechos humanos y contraviene las convenciones de Ginebra. Es un castigo colectivo. Israel lo utiliza alegando razones de seguridad y alegando que lo hace porque gobierna Hamás. Pero esto aplicado a la totalidad de una población es un castigo colectivo y es ilegal. Lo que le pedimos a la comunidad internacional es que obligue a Israel a cumplir la legislación internacional en materia de derechos humanos.
¿Cómo se ha llegado a esta situación? 
Para entender esta situación habría que entender el contexto en el que se encuentra Gaza. Es un enclave de 365 kilómetros cuadrados en el que viven dos millones de personas. Tiene uno de los índices de densidad de población más grande del mundo, son aproximadamente 5.000 personas por kilómetro cuadrado. Estos dos millones de personas llevan desde hace más de 11 años bloqueados, no pueden salir de Gaza. Y están bloqueados por el ejército israelí que no les permite entrar ni salir. Israel lleva sometiendo este férreo bloqueo desde hace 11 años en el que, además, no permite entrar ni salir mercancías. Esto llevó a que a nivel económico Gaza colapsara, porque no podía vender sus productos manufacturados o agrícolas fuera. Pero Israel tampoco permite que entren los productos necesarios para las fábricas o los materiales agrícolas para seguir cultivando la tierra. Cada tres años ha habido ofensivas militares israelíes en las cuales no solamente ha matado a un número elevadísimo de personas –en la última, en 2014, a más de 2.000 personas– sino que además ha destruido toda la infraestructura de Gaza. En esa ofensiva de 2014 hubo más de 140.000 viviendas destruidas o dañadas por la ofensiva. Y, además, destruyeron escuelas, hospitales, clínicas, establecimientos, comercios… Es una zona en la que la población está acostumbrada a la violencia. De hecho, ahora mismo viven esperando cuándo va a llegar la próxima ofensiva militar. Tienen la sensación de que no hay futuro ni salida y de que en cualquier momento va a haber otra guerra. Además, en estas ofensivas se ha ido deteriorando toda la infraestructura de Gaza y por culpa del bloque no se ha podido introducir material para reparar o reconstruir. Esto ha hecho que por ejemplo no se reciclen las aguas residuales desde 2009. Todas se vierten al mediterráneo sin tratar. Son 90.000 metros cúbicos diarios de aguas residuales que se vierten en la costa de Gaza. Una playa que es el único espacio recreativo que tiene la población, con lo cual en el verano van allí y el agua está llena de residuos, de bacterias y hay muchísimas enfermedades que se están transmitiendo a través del agua. En el verano las diarreas en menores de 5 años se disparan una barbaridad. Además, no hay agua potable en todo Gaza. El acuífero está contaminado, con lo cual o tienes dinero para comprar agua embotellada o bebes agua contaminada. Además no hay electricidad. Israel controla el combustible que entra para la central eléctrica de Gaza, y hay aproximadamente cuatro horas diarias de luz. Los hospitales están sin electricidad. Es una población cuya mitad, 1.200.000, son refugiados de Palestina. 
¿Qué están haciendo desde la agencia para ayudar a la población palestina? 
UNRWA alimenta a un millón de personas dentro de la franja de Gaza. Si no lo hiciera la mitad de la población no tendría acceso a la alimentación. Además, tenemos clínicas de salud en las que estos días hemos estado atendiendo a heridos. Tenemos también 240 escuelas en las que estamos haciendo apoyo psicosocial porque tenemos una población infantil absolutamente traumatizada. De hecho, muchos de los niños muertos y heridos son alumnos de nuestras escuelas. Imagínese lo que supone llegar a clase y encontrarse con que un compañero no está porque bien le han amputado una pierna o bien ha fallecido. Estos niños requieren de mucho apoyo psicológico y es lo que nosotros estamos dando. También tenemos microcréditos, trabajo temporal para la población desempleada y trabajamos con la mujer y la protección de sus derechos.